PAÍS

Dolor en la música argentina: falleció el Indio Solari a los 77 años

La música argentina quedó sacudida este viernes tras conocerse el fallecimiento de Carlos Alberto Solari, conocido popularmente como el Indio Solari. El ex líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota murió a los 77 años en su casa de Parque Leloir, donde atravesaba un delicado cuadro de salud producto del Parkinson que padecía desde hacía años.

La noticia impactó rápidamente en el ambiente artístico y entre miles de seguidores que durante décadas acompañaron su carrera y transformaron cada presentación en un fenómeno multitudinario. Dueño de un perfil reservado y alejado de la exposición pública, el músico llevaba tiempo sin realizar recitales presenciales.

Su despedida definitiva de los escenarios se había oficializado en 2023, aunque desde mucho antes sus apariciones eran esporádicas. La última vez que cantó frente al público fue en marzo de 2017, en Olavarría, durante un show masivo que terminó envuelto en graves problemas organizativos.

A lo largo de su trayectoria, el Indio se convirtió en una figura central del rock nacional. Primero con Los Redondos y luego como solista, construyó una identidad artística propia que marcó a distintas generaciones y logró una conexión única con su público.

En 2016 había contado públicamente que convivía con Parkinson, enfermedad que con el tiempo limitó sus actividades y deterioró progresivamente su estado físico. Pese a eso, continuó vinculado a la música mediante colaboraciones y participaciones virtuales junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.

Tras confirmarse su muerte, se desplegó un operativo judicial de rutina en su vivienda. Las primeras informaciones indican que no se detectaron elementos ajenos a las complicaciones derivadas de su enfermedad.

Además de su influencia musical, Solari dejó una fuerte marca en la cultura popular argentina. Sus canciones trascendieron generaciones y se instalaron también en el mundo del fútbol, con banderas, cánticos y referencias permanentes en las tribunas. Su pasión por Boca Juniors fue siempre una parte inseparable de su identidad pública.

Con su partida, el rock argentino pierde a uno de sus artistas más influyentes, protagonista de una obra que mantuvo vigencia durante más de cuatro décadas.