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Negociaciones en Islamabad: EE.UU. e Irán buscan sostener una tregua frágil

Estados Unidos e Irán vuelven a sentarse a negociar este sábado en Islamabad, en un intento por encauzar el conflicto abierto en las últimas semanas y reducir la tensión en una región clave para el comercio energético mundial. Sin embargo, el diálogo arranca condicionado por la desconfianza mutua y un cese del fuego que ambas partes consideran inestable.

El nuevo acercamiento llega tras más de un mes de enfrentamientos que dejaron miles de víctimas y expandieron la crisis a distintos puntos de Oriente Próximo. Un antecedente cercano fueron las negociaciones indirectas impulsadas por Omán, que se interrumpieron abruptamente cuando estallaron los ataques.

Esta vez, la representación estadounidense está liderada por el vicepresidente JD Vance, quien dejó en claro que la Casa Blanca mantiene una postura firme y no descarta retomar la ofensiva si no hay avances. Del lado iraní, el titular del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, planteó condiciones previas, entre ellas el levantamiento de sanciones y una tregua más amplia que incluya a Líbano.

Uno de los principales ejes de discusión es el control y la seguridad en el estrecho de Ormuz. Para Washington, su normal funcionamiento debe restablecerse de inmediato, mientras que Teherán insiste en que cualquier paso en ese sentido depende primero de medidas concretas por parte de Estados Unidos.

A esto se suma la falta de claridad sobre el alcance del alto el fuego. Pakistán, como mediador, sostuvo que el acuerdo abarcaba otros escenarios del conflicto, pero esa interpretación no fue respaldada plenamente por la administración estadounidense, lo que añade incertidumbre a las conversaciones.

Las diferencias también persisten en torno al programa nuclear iraní. Estados Unidos exige restricciones profundas, mientras que Irán rechaza modificar lo que considera un desarrollo con fines civiles.

En este contexto, el presidente Donald Trump volvió a lanzar advertencias sobre una posible reanudación de ataques si el proceso no arroja resultados en el corto plazo. En paralelo, desde Teherán respondieron con un mensaje similar de firmeza, advirtiendo que mantendrán su postura si continúan las presiones externas.

Así, las negociaciones comienzan sin consensos básicos y con múltiples puntos de conflicto abiertos, lo que pone en duda la posibilidad de alcanzar un acuerdo en el corto plazo.