Milei evitó felicitar a Lula y sorprendió con un gesto viral en el balcón de la Casa Rosada
La falta de una felicitación oficial a Luiz Inácio Lula da Silva tras su victoria electoral en Brasil volvió a exponer el distanciamiento entre Javier Milei y el mandatario brasileño. En ese contexto, el presidente encabezó este lunes una reunión de Gabinete en la Casa Rosada, mientras el Gobierno busca avanzar con su agenda legislativa y enfrenta cuestionamientos dentro de sus propias filas.
El resultado brasileño alteró los planes de la administración libertaria. La intención inicial de emitir un mensaje el domingo quedó en suspenso luego de que Flávio Bolsonaro desconociera el resultado y anunciara que pediría la anulación de los comicios. Milei finalmente evitó pronunciarse directamente sobre la victoria de Lula y se limitó a compartir una publicación del legislador Juan Ignacio Fernández que cuestionaba a quienes celebraron el triunfo del líder del Partido de los Trabajadores.
La posición argentina contrasta con la de otros referentes regionales de derecha que felicitaron al presidente brasileño. La relación entre ambos gobiernos ya estaba marcada por las diferencias ideológicas y por la decisión argentina de reducir su representación diplomática en Brasil al nivel de encargado de negocios.
La jornada también dejó una imagen que rápidamente llamó la atención en las redes sociales. Después de reunirse con sus ministros, Milei salió al balcón de la Casa Rosada junto a integrantes de su equipo e hizo el gesto viral conocido como “six seven”, popular entre los más jóvenes.
En el frente interno, otro foco de tensión involucra a Patricia Bullrich. La senadora cuestionó las expresiones de Milei sobre “quemar periodistas en la hoguera” y consideró que el presidente había cruzado un límite. La legisladora no asistió al encuentro de Gabinete de este lunes.
Mientras tanto, el oficialismo necesita reunir apoyos en el Congreso para tratar la reforma electoral, el Presupuesto 2027 y la Ley de Malvinas. Las negociaciones legislativas avanzan en paralelo con las diferencias políticas que atraviesan al Gobierno y el nuevo escenario regional abierto por la victoria de Lula.


