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Israel elige un nuevo Parlamento en medio de la incertidumbre política

La fragmentación del escenario político israelí convierte la formación del próximo Gobierno en el principal desafío de las elecciones legislativas de este martes. Benjamin Netanyahu busca conservar el poder, pero las proyecciones electorales anticipan un Parlamento sin una mayoría definida y obligan a las distintas fuerzas a preparar negociaciones para reunir los apoyos necesarios.

El resultado no dependerá únicamente de cuál sea el partido más votado. En Israel, los ciudadanos eligen listas partidarias para integrar la Knéset, compuesta por 120 legisladores, y el futuro primer ministro necesita el respaldo de al menos 61 bancas para garantizar una mayoría parlamentaria.

Los sondeos previos muestran dificultades para ambos sectores. Channel 13 proyectó 54 escaños para la oposición, 50 para los aliados de Netanyahu y 16 para las listas árabes. Channel 12, en tanto, calculó 56 bancas opositoras, 50 oficialistas y 14 para las fuerzas árabes. Estas cifras anticipan que las alianzas serán determinantes para definir quién conducirá el Ejecutivo.

La oposición reúne a dirigentes con perfiles y posiciones diferentes, entre ellos el ex primer ministro Naftali Bennett, el líder opositor Yair Lapid, el exjefe militar Gadi Eisenkot, Avigdor Lieberman y Yair Golan. Aunque comparten su intención de desplazar a Netanyahu, las diferencias ideológicas representan un obstáculo para conformar una coalición sólida.

El primer ministro también llega a las urnas bajo presión por las consecuencias de los ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023 y las posteriores guerras en Gaza, Líbano e Irán. A las críticas por la gestión de la seguridad se suman las controversias por las exenciones al servicio militar de los estudiantes ultraortodoxos y el juicio por corrupción que enfrenta, cuyos cargos rechaza.

Con unos 7,3 millones de ciudadanos habilitados para votar, los comicios abrirán una nueva etapa de negociaciones una vez concluido el escrutinio. El presidente israelí deberá designar a un legislador para intentar formar Gobierno, con un plazo de 28 días que puede extenderse hasta dos semanas más.

En ese escenario, las listas árabes podrían adquirir relevancia en las conversaciones, aunque varios dirigentes de los principales bloques judíos descartaron sumarlas a una coalición gubernamental. Esa resistencia podría dificultar la construcción de una mayoría alternativa y prolongar las negociaciones.

La disputa, por lo tanto, no se limita a la continuidad de Netanyahu: también pone a prueba la capacidad de sus adversarios para superar sus diferencias y alcanzar acuerdos. La composición de la Knéset determinará si el actual primer ministro consigue sostener su Gobierno o si Israel inicia una nueva etapa política.