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Irán presiona a Estados Unidos y aumenta el riesgo de una nueva crisis en Medio Oriente

La relación entre Irán y Estados Unidos volvió a tensarse en las últimas horas luego de que el gobierno iraní reclamara a Washington una definición inmediata sobre un amplio acuerdo de paz destinado a frenar el conflicto en Medio Oriente. Desde Teherán advirtieron que no aceptarán modificaciones en el proyecto presentado y remarcaron que cualquier demora podría agravar aún más la situación regional.

El encargado de las negociaciones iraníes, Mohamad Bagher Ghalibaf, sostuvo que la propuesta impulsada por su país contempla “los derechos del pueblo iraní” y aseguró que Estados Unidos debe decidir si quiere avanzar hacia una salida diplomática o profundizar la confrontación. Sus declaraciones se produjeron en medio de un escenario de máxima fragilidad para el alto el fuego vigente desde abril.

La respuesta de la Casa Blanca no tardó en llegar. El presidente estadounidense, Donald Trump, cuestionó con dureza el documento enviado por Teherán y dejó en claro que considera inaceptables varios de los reclamos planteados por el régimen iraní. La postura de Washington volvió a sembrar dudas sobre la continuidad de las conversaciones y elevó la preocupación internacional por una posible ruptura definitiva del acuerdo.

El plan iraní apunta a cerrar el conflicto en un plazo cercano a un mes e incluye una serie de exigencias políticas, económicas y militares. Entre ellas aparecen el levantamiento de sanciones impuestas por Estados Unidos, la liberación de fondos bloqueados en el exterior y garantías de que no habrá nuevos ataques sobre territorio iraní.

Además, Teherán busca que el entendimiento abarque otros focos de tensión de Medio Oriente, incluidos los enfrentamientos entre Israel y Hezbollah en territorio libanés. También reclama cambios en el control del estrecho de Ormuz, una zona clave para el comercio mundial de petróleo.

Otro de los puntos más sensibles del documento es el pedido de retiro de tropas estadounidenses desplegadas en distintos países de la región. Según fuentes iraníes, ese aspecto es considerado fundamental para alcanzar un acuerdo estable y evitar nuevas escaladas militares.

Las diferencias entre ambas partes complican seriamente las posibilidades de avanzar hacia una paz definitiva. Mientras Irán insiste en que no aceptará retrocesos sobre sus condiciones, Estados Unidos mantiene una postura inflexible frente a varios de los reclamos planteados por Teherán.