Con apoyo clave de aliados, el Gobierno logró modificar la Ley de Glaciares
En una sesión atravesada por protestas en las calles y tensión política en el recinto, la Cámara de Diputados dio luz verde a la reforma de la Ley de Glaciares. Afuera del Congreso hubo un importante despliegue de seguridad, con activistas que realizaron intervenciones sobre monumentos y algunas detenciones.
La iniciativa del oficialismo redefine los criterios de protección ambiental al acotar el resguardo a glaciares con función hídrica comprobada y, al mismo tiempo, amplía el margen de decisión de las provincias sobre actividades mineras en zonas periglaciares. La votación terminó con 137 apoyos, 111 rechazos y 3 abstenciones.
El resultado se apoyó en una alianza amplia que incluyó al PRO, sectores de la UCR y bloques provinciales, mientras que Unión por la Patria, la izquierda y la Coalición Cívica encabezaron el rechazo, junto a otros legisladores.
Durante el debate, la oposición intentó instalar otros temas que incomodan al Gobierno, como la situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el caso $LIBRA, aunque no logró reunir los votos para avanzar con interpelaciones o pedidos de informes.
En los palcos, Karina Milei y Diego Santilli siguieron de cerca la sesión. La ausencia de Adorni no pasó desapercibida y fue motivo de reclamos desde las bancadas opositoras.
Las posiciones quedaron claramente divididas: desde el oficialismo defendieron la reforma como una herramienta para impulsar el desarrollo productivo sin descuidar el ambiente, mientras que sus detractores advirtieron sobre un posible retroceso en la protección de los recursos naturales y cuestionaron el rol del sector minero.
Organizaciones ambientalistas ya adelantaron que buscarán frenar la medida en la Justicia y monitorear su aplicación. Con la aprobación, el foco ahora se traslada a las provincias y a un escenario que podría derivar en nuevas disputas judiciales.


