Regreso exitoso de Artemis II tras su histórica misión alrededor de la Luna
El regreso de la misión Artemis II se completó con éxito este viernes, tras una travesía de diez días que llevó a la tripulación a rodear la Luna y recorrer más de un millón de kilómetros. La cápsula Orión descendió en el océano Pacífico, frente a San Diego, donde se desplegó un amplio operativo de recuperación.
Los astronautas fueron retirados poco después del amerizaje y trasladados para controles médicos iniciales, en una etapa clave tras una de las maniobras más exigentes de toda la misión.
El momento más delicado comenzó incluso antes del ingreso a la atmósfera. La nave se separó de su módulo de servicio y se posicionó con un ángulo extremadamente preciso, condición indispensable para evitar fallas catastróficas durante el descenso.
A partir de allí, la cápsula atravesó la atmósfera a velocidades superiores a los 40.000 km/h, generando una envoltura de plasma que elevó la temperatura exterior hasta cerca de los 2.700 °C. Durante esos minutos, se produjo además el corte total de comunicaciones con la Tierra.
El escudo térmico volvió a ser determinante. Tras las observaciones realizadas en Artemis I, la NASA ajustó la trayectoria de reingreso para esta misión, buscando acortar la exposición al calor sin comprometer la estabilidad.
Una vez superada la fase crítica, comenzó la desaceleración. Primero se desplegaron paracaídas piloto y luego los principales, que permitieron reducir drásticamente la velocidad antes del impacto con el agua. El sistema de flotación, mediante airbags, aseguró la estabilidad de la cápsula tras el amerizaje.
En paralelo, el operativo en el mar incluyó buques, helicópteros y personal especializado preparado para actuar ante distintos escenarios, incluso fuera de la zona prevista.
Según señaló el administrador de la NASA, Jared Isaacman, los resultados de esta misión serán fundamentales para avanzar hacia Artemis III, el próximo paso del programa lunar.
Antes del retorno, la tripulación realizó ensayos de situaciones críticas, como tormentas solares o fallas en sistemas clave, además de prácticas de control manual de la nave.
Con este aterrizaje, la misión no solo cerró su recorrido, sino que dejó datos clave para las próximas etapas de exploración, en un programa que busca consolidar vuelos tripulados cada vez más frecuentes hacia la Luna.


