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El oficialismo impulsa en el Senado la reforma de Glaciares y la ratificación del acuerdo Mercosur–Unión Europea

Con el respaldo de los votos necesarios, el oficialismo busca avanzar este jueves en el Senado con dos proyectos centrales: la reforma de la Ley de Glaciares y la ratificación del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea. La sesión, iniciada a las 11, también contempla el pliego de Fernando Iglesias como embajador ante Bélgica y la Unión Europea. Para el viernes quedaron convocados los debates por la reforma laboral y el régimen penal juvenil.

El Gobierno decidió adelantar el tratamiento del acuerdo birregional ante la inminente ratificación por parte de Uruguay. La administración de Javier Milei aspira a que la Argentina sea el primer país del bloque en aprobarlo, con la expectativa de obtener ventajas comerciales. El tratado fue firmado el 17 de enero en Asunción junto a los presidentes Santiago Peña y Yamandú Orsi; el mandatario brasileño, Lula da Silva, no participó. En Diputados ya obtuvo media sanción y el oficialismo confía en reunir los apoyos necesarios en la Cámara alta.

En paralelo, la reforma a la Ley 26.639 genera fuerte controversia. El proyecto del Poder Ejecutivo propone otorgar a las provincias mayor poder para definir las áreas protegidas y revisar el Inventario Nacional de Glaciares, mientras que una iniciativa alternativa de la UCR refuerza el rol técnico del IANIGLA.

La norma vigente, sancionada en 2010, protege glaciares y zonas periglaciares como reservas estratégicas de agua dulce. Gobernadores de provincias mineras respaldan la modificación para impulsar inversiones, pero ambientalistas, organizaciones sociales y la Iglesia advierten que podría implicar una “regresión ambiental” y vulnerar compromisos internacionales como el Acuerdo de Escazú.

Con un peronismo mayoritariamente inclinado al rechazo aunque con posibles divisiones internas, el oficialismo encara una sesión clave que combina impacto económico, tensiones federales y un debate ambiental de alto voltaje político.