El Ejecutivo mendocino destacó el fin de los aportes a la Corporación Vitivinícola Argentina
La decisión del Gobierno nacional de modificar el esquema de financiamiento de la Corporación Vitivinícola Argentina generó repercusiones en Mendoza, donde autoridades provinciales consideran que puede marcar un punto de inflexión para la industria.
El ministro de Producción, Rodolfo Vargas Arizu, evaluó que el paso hacia un sistema voluntario podría aliviar la estructura de costos del sector y dar mayor margen de maniobra a productores y bodegas. Desde su mirada, el contexto actual exige esquemas más flexibles y adaptados a la realidad económica.
Sin centrarse únicamente en la medida reciente, el funcionario planteó que el debate de fondo pasa por cómo reorganizar la actividad vitivinícola en un escenario con cambios en el consumo y presiones macroeconómicas. En ese marco, sugirió que el desafío será construir acuerdos internos que permitan sostener tanto el mercado local como la proyección internacional.
A nivel político, la decisión también encontró respaldo. La vicegobernadora Hebe Casado manifestó públicamente su apoyo, alineándose con la orientación de reducir cargas obligatorias dentro del sector.
Con este nuevo panorama, la vitivinicultura mendocina enfrenta una etapa de redefinición, en la que la coordinación entre actores y la capacidad de adaptación serán claves para sostener la competitividad.


