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Ormuz en pausa: ataques en el Líbano vuelven a frenar el tránsito

El tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz comenzó a recuperarse este miércoles tras la entrada en vigor del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, una medida que busca aliviar la tensión en uno de los corredores energéticos más estratégicos del mundo.

Según datos del sistema MarineTraffic, la actividad de buques mostró una reactivación inicial luego de la tregua. Incluso, medios iraníes informaron que una primera embarcación logró cruzar el paso con autorización de Teherán. Entre los barcos que retomaron la navegación se encuentran el granelero NJ Earth, de bandera griega, y el Daytona Beach, registrado en Liberia, ambos procedentes de Bandar Abbas.

Sin embargo, la situación dista de estar estabilizada. Reportes de la agencia iraní Fars indicaron que el tránsito de petroleros volvió a interrumpirse de forma momentánea tras un ataque de Israel en territorio libanés, lo que reavivó la incertidumbre en la región.

El impacto de la crisis aún es visible: más de 400 petroleros, junto a numerosos buques de gas licuado de petróleo (GLP) y gas natural licuado (GNL), continúan concentrados en la zona luego de haber quedado prácticamente detenidos durante los días de mayor tensión.

El acuerdo de cese de hostilidades, establecido por un plazo de dos semanas, fue confirmado poco antes del vencimiento del ultimátum fijado por el presidente estadounidense, Donald Trump. No obstante, el mandatario sostuvo una postura firme al advertir que no permitirá el avance del programa nuclear iraní y amenazó con aplicar aranceles del 50% a países que provean armamento a Irán.

En línea con esa postura, el vicepresidente J. D. Vance definió la tregua como “frágil” y subrayó que Estados Unidos mantiene una ventaja militar clara en el escenario actual.

Mientras tanto, está previsto que representantes de ambos países retomen las negociaciones este viernes en Pakistán, con el objetivo de avanzar hacia un entendimiento más estable. Aun así, desde Washington remarcan que la continuidad del acuerdo dependerá de la disposición de Irán a sostener un diálogo “de buena fe”, en un contexto marcado por episodios de violencia que siguen poniendo en jaque la seguridad de la ruta.