Mendoza moderniza el control ambiental tras 30 años de la DPA
Mendoza renovó su esquema de control ambiental con la creación de la Dirección de Gestión y Fiscalización Ambiental, un reemplazo de la antigua DPA (Dirección de Protección Ambiental) que llevaba más de tres décadas vigente. La medida llega en un momento clave: la expansión de la minería y la industria en la provincia exigía un organismo más ágil y con herramientas modernas.
La nueva dirección estará dividida en tres ejes: supervisión de industrias extractivas, manejo de residuos con enfoque en economía circular, y un área de innovación y vinculación para proyectos tecnológicos y coordinación con los municipios. Cada sección tendrá inspectores activos en terreno y cronogramas de control más estrictos, buscando terminar con la burocracia que históricamente ralentizaba los procesos.
Entre sus funciones, la Dirección recibirá denuncias sobre impactos ambientales y otorgará permisos a sectores industriales y energéticos, con la intención de combinar desarrollo económico con sostenibilidad. Según el Gobierno, la reforma busca “un Estado más dinámico y resiliente, capaz de proteger recursos clave como el agua y garantizar el bienestar social” mientras acompañan el crecimiento industrial.
Con este cambio, Mendoza apuesta a un modelo de supervisión continua y tecnología aplicada, dejando atrás un sistema de control pensado hace más de 30 años y adaptándose a los desafíos ambientales del presente.


