Nicaragua y Rusia amplían su cooperación biofarmacéutica con la mirada puesta en América Latina
La cooperación farmacéutica entre Nicaragua y Rusia entra en una nueva etapa, en la que la producción de vacunas y las transferencias biotecnológicas buscan ampliar el alcance de una alianza que aspira a trascender el ámbito bilateral y proyectarse hacia otros mercados de América Latina y el Caribe.
El X Congreso Farmacéutico Internacional Rusia-Nicaragua, que se desarrolla en Managua este 27 y 28 de octubre, conmemora también una década de operaciones del Instituto Latinoamericano de Biotecnología Méchnikov en esta capital, considerado por representantes de ambos países como el proyecto más relevante en materia de cooperación científica.
Uno de los indicadores presentados durante el encuentro refleja la dimensión alcanzada por esta plataforma regional: en 2025, el Instituto Méchnikov produjo más de tres millones de dosis de la vacuna antigripal Viaf y Covacell, destinada para la inmunización contra el COVID-19, según informó en el encuentro Natalia Stadchenko, jefa adjunta de la Agencia Federal Médico-Biológica (AFMB) de Rusia.
“La historia del Instituto Méchnikov inicia desde la localización de la vacuna antigripal Vaif en la República de Nicaragua y el volumen del primer lote fue de un millón y medio de dosis y hoy (…) el volumen total de producción en el año 2025 fue superior a 3 millones de dosis”, dijo la alta funcionaria rusa.
Durante el congreso, Stadchenko también señaló que el instituto cuenta con el estatus de precalificación de la Organización Mundial de la Salud para dos vacunas antigripales. Este reconocimiento, de acuerdo con la representante rusa, forma parte de los avances alcanzados por la instalación.
De la producción de vacunas a la transferencia tecnológica
La historia del Instituto Méchnikov se remonta a una decisión estratégica adoptada en 2014, durante una visita a Nicaragua del presidente ruso, Vladímir Putin y su encuentro con el mandatario centroamericano, Daniel Ortega.
Dos años después, en 2016, la instalación inició operaciones, de acuerdo con el recuento presentado por Laureano Ortega, representante especial de los copresidentes de Nicaragua para las relaciones con Rusia.
“Tenemos que decirlo y se sepa este trabajo que se está haciendo en Nicaragua con Rusia por la vida de nuestro pueblo, por la salud de nuestro pueblo. Un ejemplo de cooperación basada en el respeto, la no injerencia, el trato igualitario y el compromiso con los pueblos”, expresó Ortega Murillo.
Para Nicaragua la estrategia de la cooperación con Moscú, trasciende a la transferencia tecnológica para el desarrollo de capacidades profesionales de especialistas de esta nación que completan su preparación académica con el programa Bionica, mediante cursos y estudios de posgrado en Rusia. Tras completar su formación, los participantes retornan al país para incorporarse al Instituto Méchnikov, al sistema de salud y a otras áreas relacionadas con la investigación y la atención sanitaria.
La transferencia de conocimientos representa así otro componente de la alianza: preparar personal capaz de operar tecnologías especializadas, fortalecer las capacidades nacionales y compartir los aprendizajes con otros profesionales.
La vacuna contra el dengue, uno de los desafíos científicos compartidos
Entre los proyectos expuestos en el encuentro destaca la investigación conjunta para desarrollar una vacuna contra el dengue, enfermedad que representa un desafío sanitario para Nicaragua y otros países tropicales.
Daría Kriuchko, directora del Departamento de Medicinas Transicionales, Innovaciones y Políticas de Recursos Humanos de la Agencia Federal Médico-Biológica (AFMB) de Rusia, informó que las delegaciones sostuvieron una nueva sesión de trabajo para evaluar el proyecto, revisar sus dificultades y definir perspectivas de desarrollo.
“Nuestro trabajo conjunto permitió desarrollar la potencial colosal que se mostró en el desarrollo de la vacuna contra el dengue, es un proyecto muy complicado que une la experiencia de los colegas nicaragüenses y la tecnología rusa”, explicó Kriuchko en el congreso de Managua.
El proyecto todavía se encuentra en desarrollo, por tanto, su relevancia reside en el proceso de investigación y cooperación científica en curso, acotó la científica euroasiática.
“Ayer (lunes) tuvimos la tercera sesión para el desarrollo de la vacuna contra el dengue que mostró otra vez nuestra confianza (…) Actualmente, en la coyuntura políticamente difícil cuando los institutos científicos tienen que pasar la prueba de tiempo, es muy importante tener a un socio confiable, seguro que comparte tus valores fundamentales”, añadió Kriuchko.
Por su parte, Stadchenko explicó que las primeras dos fases de los estudios clínicos están previstas en Rusia, con el propósito de evaluar la inmunogenicidad y la seguridad de la vacuna. Si los resultados son positivos, se contempla una tercera fase en Rusia y Nicaragua.


