PAÍS

Menos fábricas y más importaciones: el duro año de la industria textil

La industria textil argentina atraviesa un proceso de fuerte achicamiento. La actividad acumuló una caída del 24,4% durante el primer semestre de 2026, mientras que el retroceso del conjunto de la industria fue considerablemente menor, del 2,2%.

El impacto ya se observa en la estructura del sector. Desde diciembre de 2023 se perdieron 26.851 empleos formales y dejaron de funcionar 750 establecimientos textiles y de confección. En mayo, la cadena contabilizaba 93.952 puestos registrados, 16.244 menos que un año antes.

La menor demanda también dejó una importante cantidad de capacidad productiva sin utilizar. En junio, las fábricas textiles trabajaron al 46,6% de su capacidad instalada, 12,5 puntos porcentuales por debajo del promedio industrial. El dato mejoró 4,4 puntos respecto de mayo, pero todavía quedó 3,8 puntos por debajo de junio de 2025.

El deterioro resulta particularmente fuerte en algunos segmentos de la cadena. La producción de tejidos y acabados cayó 36,3% en el semestre, mientras los hilados de algodón retrocedieron 21,4% y otros productos textiles disminuyeron 18,3%.

A este escenario se suma una menor apuesta por ampliar o modernizar las plantas. La inversión en maquinaria se redujo 27,5% interanual, en un contexto en el que las empresas operan con elevados niveles de capacidad ociosa y enfrentan dificultades para trasladar sus mayores costos a los precios.

El comercio exterior muestra otra de las transformaciones que atraviesa el sector. Entre enero y julio ingresaron a la Argentina 181.000 toneladas de productos textiles por US$925 millones, lo que representó una baja de 19,7% en volumen y 8,5% en valor.

Sin embargo, el dato más significativo no está solamente en cuánto se importa, sino en qué productos están ingresando. Las compras externas de materias primas disminuyeron 26,7%, las de hilados 45,2% y las de tejidos planos 52,2%.

En cambio, las importaciones de prendas terminadas aumentaron 60,1%, mientras que las confecciones avanzaron 25,8%. De esta manera, el mercado argentino está recibiendo menos insumos para elaborar localmente y más productos que llegan directamente listos para su comercialización.

El cambio se produce mientras los precios del sector evolucionan por debajo de la inflación general. En julio, las prendas de vestir, cuero y calzado registraron una suba interanual de 11,5%, frente al 33,8% del nivel general. En el mercado mayorista, los productos textiles aumentaron 18,4%, contra 29,5% de las manufacturas.

Las ventas al exterior muestran un comportamiento diferente. Durante los primeros siete meses del año, las exportaciones de la cadena crecieron 61% en dólares y 51,1% en volumen.

El resultado, sin embargo, estuvo concentrado en determinados productos. Los envíos de hilados aumentaron 248,7%, pero las exportaciones de confecciones disminuyeron 36,1%, las de prendas cayeron 6,6% y otros productos retrocedieron 40,8%.

Así, la industria enfrenta una situación en la que la producción pierde terreno, disminuye la cantidad de empresas y trabajadores y se modifica el origen de los productos que abastecen al mercado interno. Mientras las fábricas locales utilizan menos de la mitad de su capacidad, las prendas terminadas ganan espacio entre las importaciones.