El cierre del Paso a Chile cumple un mes y agrava las pérdidas del transporte de cargas
El cierre del Paso Internacional Cristo Redentor dejó de ser únicamente un problema vial para convertirse en un fuerte golpe económico para el transporte de cargas. A un mes de la interrupción del corredor bioceánico, miles de camiones permanecen detenidos en Mendoza y otras provincias, mientras las empresas enfrentan costos crecientes por la prolongada espera.
Cada jornada sin poder cruzar la cordillera implica gastos en combustible, salarios, viáticos, estacionamiento, mantenimiento de las unidades y demoras en las entregas. El sector estima que un camión detenido representa un costo cercano a los 600 dólares diarios, una cifra que, multiplicada por los más de 3.000 vehículos varados, refleja pérdidas millonarias para la actividad.
La incertidumbre también afecta a exportadores, importadores y operadores logísticos, que deben reprogramar envíos y asumir incumplimientos en los plazos de entrega. A medida que continúan llegando camiones desde distintos puntos del país, crece la preocupación por la falta de espacio en los paradores y por el impacto que la situación tendrá sobre la cadena comercial.
Desde las cámaras del transporte reclaman medidas que permitan reducir las consecuencias de este tipo de contingencias. Entre los pedidos figuran mayores inversiones en maquinaria para el despeje de la Ruta 7, mejor coordinación entre Argentina y Chile y protocolos que permitan aprovechar las breves ventanas de buen tiempo para restablecer el tránsito.
Con nuevas nevadas pronosticadas para los próximos días, el panorama sigue siendo incierto. Mientras no haya una fecha concreta para la reapertura del Paso Cristo Redentor, las pérdidas económicas continúan acumulándose y la logística del comercio exterior enfrenta uno de los escenarios más complejos de los últimos años.


